Yagénauta I



"Entregarme a todos mis miedos para saber lo que es la libertad. Ver el lugar de donde vinimos y donde volveremos, fijar esa imagen para viajar en vida. Fue mi pedido.."


La noche era profunda pero clara, gris lechosa.

Luego de largas escuchas y micro ritos,  fue mi turno, mi toma. Sabe a café, a tierra dulce y ancestral; el abuelo del ambil y del mambe

Me propuse armarme y amar la paciencia, que imploraba la incertidumbre de todas nuestras noches. Me senté en esa sillita baja y el fuego de la hoguera me atrajo, me persuadió, bailó para mí. Me dijo que quería cuidarme y su calor fue mi casa virtual/visual; al tiempo que un par de serpientes se fundieron en el..


En espasmos de tiempo el patrón de Indra comenzó a reaparecer al cerrar los ojos,  flotaba,  se movía con sutilidad .. Yo podía reproducirlo, dirigirlo.. concentrarlo, hacerlo bailar..También pude orquestar flujos de luz volando en enjambres, estos dejaban estelas en la noche y en mi mirada.

Sonidos atunelados se me presentaron .Algunas pocas palabras se convierten en fractales vívidos, ya no era daltónico. Al rato vibré al pulso de las plantas, fui parte de un patrón vegetal, para luego saber que en el fondo vive un sopor mineral que lo ahueca todo

Sentí la conexión al tejido de los abuelos de la selva desde los poros y mi alma. 

Saber que los árboles siempre me atrajeron no es ninguna novedad y esa noche no fue la excepción. Tal vez la diferencia  estuvo en esa intensidad divina que generaban sus sombras nocturnas.


Cantamos todos..

Mis pies bailaban de ritmo y la alegría no era personal sino que estaba siempre, yo solo decidía cuando conectarme a ella. Solo era cuestión de querer sintonizarla, entrar en ella.. 


Dentro de los cantos y mirando la noche, entró en escena lo animal, como  un violento silencio..Vi un sabio en la cabeza de ese perro negro.. El, eterno, miraba la noche y yo su cara negra. Saber que los dos sabíamos lo que sentíamos, me dio mucha paz, me generó admiración y respeto por el. 


Al tiempo, todo volvió a comenzar, el frío, el humo, el viento y esa armónica que tocaba esa canción melosa y feliz


Andrés me llamó nuevamente,  me puse de pie y tomé con el mismo respeto por segunda vez la medicina.


Decidí acostarme en el suelo, en mi bolsa de dormir que ya a los minutos (?) se había transformado en un útero dulce, acogedor y conocido


Algunas veces cuando mi estómago se revolvía yo le hablaba,  con mucho cariño y le decía : -No te vayas de mi, medicina maestra quiero cuidarte,  para ser vos.. y que vos seas mi faro en esta noche de vientos fríos y lluvia del trópico.

Y ella me contestaba : -Me quedo, pero concéntrate en tu anhelo, sino me iré de ti..


El tiempo no pasaba,  se había parado, la noche lechosa se quedó enganchada en las copas de los árboles. Y la música se mezclaba con el sonido del agüita de las lluvias impactando en el techo de la maloca sin paredes.


Sentía un gran amor por todos los que me rodeaban,  los que me cuidaban y estaban conmigo.


Durante un momento ráfagas de pedantería afloraban en mi,  desafiaba la experiencia solicitando ver cosas que me impactaran, como era de esperar nada sucedía.. 


Pasaba la noche? No lo sé.. pero mis pensamientos y los de otros se transformaron en micro películas que aparecían ante mí , yo decía cual quitar, cual ver, cual remitirla a otra persona, ya que algunas no me correspondían. "Sentía" que veía los pensamientos de los que estaban cerca mío, yo se los devolvía cuando sentía que no eran míos. 


Tuve muy pocas visiones oscuras: de sangre y cuerpos muertos....  Pero también determiné que no eran para mi y las descarté como pulsando 'delete'


Me preguntaron nuevamente si quería tomar por tercera vez, -No gracias, le contesté y todos ya se acostaron a dormir alrededor del fuego,  y llovía viento y soplaba lluvia (no paraba)


Cuando me quede solo (todos dormían), de repente observé que alguien respiraba muy fuerte, desde otro lugar pero muy cercano a mi. Presté atención y me dí cuenta que el sonido 

provenía de mi propio cuerpo. Pero yo no era el, solo estaba en el.. lo navegaba, pero yo no respiraba. Aprendí a darle algunas ordenes.. Lo hice arquear en el piso.. a que respirara con mayor intensidad. Yo le hablaba, el (mi cuerpo) solo se movía y respiraba, era casi un animal dócil.. Estaba feliz de estar al comando de esta maquinaria perfecta y no ser parte de ella.

No pude dormir, nunca dormí pero llegó el amanecer y con el, un sentimiento de vivir en estado de gracia de volver a ver


Al principio no tenía ganas de hablar pero luego conté lo vivido, y perdiendo la concentración, tuve que salir corriendo a aliviar, luego de 9 horas maravillosas de cuidado mutuo ..


La última etapa fue la de la curación del cuerpo,  del alma del tiempo,  de los taitas y todo todo estaba vivo, tan vivo, muy vivo.


El humo y las plantas nos habían amorosamente invadido y la noche bendecido


Om shanti

TXTOS